México, cuna de una nueva dimensión
Hablar de una nueva dimensión no es sencillo, pues implica relacionar conceptos científicos, metafísicos y teosóficos. Sin embargo, desde el punto de vista científico podríamos entender una dimensión distinta a la 3ª (definida por el espacio únicamente: largo, ancho y alto), como una red que entreteje el espacio y el tiempo, de tal forma que en ella el tiempo es una escala más, y por tanto es posible desplazarse hacia adelante, hacia atrás o en tiempos paralelos. Desde este punto de vista, es posible estar al mismo tiempo en varios espacios a la vez, o en un punto del espacio pero en diferentes tiempos.
Veamos esto como una cuadrícula en la cual, el eje horizontal es el tiempo y el eje vertical es el espacio, de tal manera que al moverse en un renglón hacia la derecha, nos estaríamos desplazando en el tiempo hacia el futuro, y las líneas verticales implicarían necesariamente al espacio, (siendo así, es posible moverse en diferentes coordenadas de tiempo y del espacio, sin que por ello cambie en nada la persona que se desplaza). En un mismo instante de tiempo, podríamos movernos por una línea vertical y sería fácil transportarnos de un lugar a otro sin esfuerzo. Para mayor claridad observemos el siguiente esquema:
De hecho, eso mismo lo hacemos sin mucho esfuerzo cuando soñamos. Al entrar al sueño observamos que las cosas, personas y lugares se pueden modificar fácilmente, y desde luego, el tiempo es elástico y nos movemos en él hacia el pasado, al futuro o simplemente “estamos” en un momento presente que puede ser eterno.
Pues bien, si consideramos varios planos de espacio-tiempo paralelos, tal como las hojas de un libro o los pisos en un edificio, tendremos una leve idea de lo que estas dimensiones significan. En un edificio, para pasar de un piso a otro utilizamos una escalera o un elevador; entonces para pasar de una dimensión a otra se utiliza un “túnel” o un “agujero de gusano”, que es más o menos como un par de embudos que se colocan uno a la inversa del otro, unidos por el tallo, de tal forma que en el plano superior se forma un vórtice hacia abajo y en el plano inferior se crea un vórtice hacia arriba.
Agujeros que unen una dimensión con otra
En el plano físico o material (3D) nuestro cuerpo tiene ciertos puntos específicos llamados “centros energéticos” o “chakras”, que son vórtices que comunican energía procedente de los planos superiores hacia este plano. Es por medio de los chakras que nuestro organismo se nutre con patrones de energía creadora, que es utilizada por nuestros átomos para mantener el movimiento perpetuo de sus electrones, protones y neutrones; conformando así la materia sólida, líquida y gaseosa que conocemos como “nuestra realidad”.
Si pudiéramos darnos cuenta de que la “realidad” está muy por encima de nuestro plano físico y que en verdad este plano de tercera dimensión es sólo una creación mental o una “ilusión”, una matrix que nos mantiene enajenados pensando que es todo lo que existe. Nuestros sentidos físicos de la vista, tacto, gusto, olfato y oído nos mantienen prácticamente aislados o restringidos a una pequeña fracción del amplio espectro de energía que existe a nuestro alrededor y del cual apenas nos damos cuenta. Basta con mencionar que no somos capaces de percibir las microondas, ni el infrarrojo, ni el ultravioleta, no podemos ver los rayos X, tampoco podemos hablar de mente a mente, requerimos de los teléfonos celulares, y tantos otros ejemplos que son bien conocidos. Somos “insensibles, ciegos y sordos” a la gama inmensa de energías que circundan nuestro cuerpo y todavía nos atrevemos a decir que este plano (aunque la frase más usada es “este mundo”), es todo lo que existe.
El planeta Tierra cuenta al igual que el cuerpo humano con siete chakras, llamados chakras planetarios, los cuales abastecen de manera continua la energía que el planeta requiere para permitir el desarrollo de la vida en todas sus formas. Dos de estos chakras planetarios se encuentran precisamente en México, uno de ellos en el norte de la Ciudad de México, en el cerro del Tepeyac el cual es conocido mundialmente porque ahí se encuentra la Basílica de la Virgen de Guadalupe; mientras que el otro chakra está situado en la llamada “Ciudad de los Dioses” por los mexicas, es decir en Teotihuacan, lugar en donde se encuentran las famosas pirámides del Sol y de la Luna. Estos dos centros energéticos tienen un magnetismo tal, que cada año son visitados por millones de personas procedentes de todas partes del país y del extranjero. Encontrarse en estos sitios origina una sensación de plenitud al espíritu el cual se llena de energía creadora, proporcionando paz interior y un bienestar excepcional.
Basílica de Guadalupe, Cerro del Tepeyac

Teotihuacan, Ciudad de los Dioses

El Castillo de Chichen-Itzá
Las dimensiones superiores permiten al hombre vivir con una gran calidad de vida, ya que en esos planos de existencia no se concibe el envejecimiento, ni la enfermedad, ni tampoco el dinero, por lo tanto los bienes son de otro orden, más espirituales y las cosas y objetos se pueden manifestar con sólo desearlos. Ahí no hay lugar para la envidia, por ejemplo.
Amigo lector le invito a que investigue usted personalmente lo que aquí menciono y que corrobore la información presentada. No se quede con las interrogantes, pues la única manera de estar preparados es a través del conocimiento. Recordemos que la ignorancia no es suficiente excusa para negar la realidad. La lectura de mi libro ¿Cómo sobrevivir a las profecías del año 2012? le dará las herramientas para formarse un criterio amplio con respecto al cambio dimensional, además de brindarle los medios seguros para poder trascender a las dimensiones superiores.
Con gratitud y afecto.Nos veremos en la quinta dimensión.
Erich González Balderas